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Abstención y crisis de las izquierdas 12 junio 2009

Posted by cientificoloco88 in Elecciones Europeas 2009, España, Unión Europea.
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Como dije en el artículo que publique el domingo, dentro de unas semanas, cuando la tempestad post-electoral haya amainado intentaré realizar un análisis profundo de mi visión sobre los resultados de las elecciones europeas. Creo que es mejor esperar a conocer los nuevos cargos de relevancia para saber si vamos a ver un nuevo gobierno que dé un giro a la política europea (para bien o para mal) o vamos a tener un gobierno de continuidad.

Pero si hay algo que ya esta claro son dos cosas: la elevada abstención y la crisis que sufre la izquierda europea. Precisamente hoy he encontrado dos artículos por la blogosfera referentes a estos temas. Y es que son dos problemas demasiado evidentes como para que alguien los haya pasado por alto.

En cuanto a los altos niveles de abstención era algo que se venía venir de lejos y se puede decir que la bajada progresiva en los niveles de participación es algo ya tradicional en las elecciones europeas. Pero esto indica muchas cosas. En primer lugar, que el pertenecer a la Unión Europea está pasando a un segundo plano para los ciudadanos, algo que se acompaña con lo que transmiten los propios gobiernos nacionales. Por otro lado, deja entrever que cada vez hay menos motivación por parte de los europeos. Esto se puede achacar a muchas causas pero principalmente creo que puede resumirse en la vergonzosa nacionalización de estas elecciones y en la falta de claridad y transparencia, además de la desinformación, que rodea a estos comicios. Los europeos no valoran estas elecciones como deberían porque, como dijo Iñaki Gabilondo, “no nos importa Europa, donde se cuece casi todo lo que nos importa”. Pero en verdad no es que no nos importe Europa, sólo que los medios de comunicación y los gobiernos no nos trasladan lo que allí se “cuece”. No nos dicen, por ejemplo, que 3/4 partes de las leyes que se aprueban en España vienen directa o indirectamente del Parlamento Europeo. Tampoco nadie se ha propuesto explicar de forma clara y sencilla el funcionamiento legislativo de la Unión Europea…tal vez porque es ciertamente imposible, dado el alto nivel burocrático que rodea a todas las instituciones europeas (algo incomprensible, pero cierto). Y hay otro factor más. Y es que de siempre la izquierda es un movimiento fracturado, con muy diferentes puntos de vista y muy diferentes posibilidades y aplicaciones. La derecha siempre ha sido mucho más uniforme y siempre ha estado más unida. Esto la ha permitido conseguir una masa de votantes fiel y que no sufre las continuas peleas y divisiones internas entre los partidos de la misma ideología, como ocurre a los votantes de izquierda. Y en verdad da lástima ver como dos partidos con una ideología básica común se pelean por un puñado de votantes simplemente por las “formas”. Esto hace que entre los votantes progresistas empiece a cundir una especie de desilusión y desmotivación que les hace pensar que de nada sirve votar. Y en verdad, tal y como están las cosas, a falta de un verdadero partido que aglutine a todos los progresistas, la desilusión por la izquierda seguirá reinando entre los europeos. Pero ahora, ya conocidos los resultados de las elecciones comienza a ser más importante las consecuencias que las causas de la abstención. El blogger Geógrafo subjetivo da una visión muy interesante sobre las consecuencias de la abstención en su blog.

Por otro lado, de lo que veníamos tratando anteriormente: la crisis del socialismo europeo. De ello habla Eliseo Oliveras en su blog, del que ya he hablado en alguna ocasión. En su artículo “los socialistas europeos, sin proyecto y sin votantes” hace un análisis breve pero acertado sobre la situación actual del socialismo en la Unión Europeo. Y ciertamente, la situación no es muy agorera tras obtener los peores resultados en toda la historia del Parlamento Europeo. Desde mi punto de vista, vistos los resultados electorales, el socialismo tiene dos opciones: o renovarse y volver a tomar un rumbo progresista y abandonar el centro/centro-derecha hacían donde han derivado muchos de los socialismos europeos o bien dejar paso a los pequeños partidos de izquierdas. Con esto no quiero decir que desaparezca o que se vuelvan radicales de izquierdas sino que simplemente vuelvan a tomar las posiciones típicas del socialismo y no se sometan la derecha. Sigo pensando lo mismo que ya dije hace tiempo y creo que esta legislatura terminará de asentar mis afirmaciones: la derecha no tiene las soluciones necesarias ni para la crisis ni para Europa. Pero la izquierda, si las tiene (cosa que a veces también dudo, al menos en los partidos mayoritarios) no las aplica cuando tiene la oportunidad.

Las cosas deberían haber cambiado mucho para que la crisis actual hubiera terminado pronto y para renovar un sistema que ya está dejando ver que no es ni muy fiable ni muy seguro. Pero ya da igual, los europeos hemos votado por la continuidad de los gobernantes actuales. No entiendo el porqué de estos resultados teniendo en cuenta que hay mil críticas a los gobiernos actuales europeos por la actual situación y sus actuaciones poco eficientes…y casi todos son de derecha. Por lo tanto lo lógico hubiera sido un cambio radical del voto hacia la izquierda. Pero no ha sido así. No entiendo muy bien porque se castiga a la izquierda y se da un voto de confianza a la derecha. Una derecha que ya ha demostrado que lo que menos se merece es, precisamente, confianza. Aunque bien pensado…tal vez los europeos se hayan dado cuenta de que los partidos mayoritarios de derecha e izquierda, en el fondo, no son tan diferentes como les gustaría que pensáramos: igual de corruptos, igual de ilógicos, igual de lejanos a la ciudadanía, igual de rastreros, igual de sinvergüenzas, igual de demagogos… Porque tengo la sensación de que no soy el único que está bastante desilusionado y desengañado con las izquierdas tradicionales.

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Europa no es de izquierdas 5 mayo 2009

Posted by cientificoloco88 in Economía, Elecciones Europeas 2009, España, Unión Europea.
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De la mano del blog Raül Romeva, militante de ICV, eurodiputado por el grupo Verdes-ALE y miembro de diversos intergrupos del Parlamento Europeo, como el Intergrupo LGTB, he conocido esta mañana un artículo de José Ignacio Torreblanca titulado “Europa no es de izquierdas”. Una verdad como un templo. Y la verdad es que no tiene pinta de cambiar de rumbo.

Curiosamente los que nos metieron en la crisis económica en la que ahora estamos inmersos son los mismos que se publicitan como si fueran el remedio milagroso contra su misma quimera. Y no digo que el centro-izquierda (léase PSOE) tenga las soluciones adecuadas. Puede que tenga ciertos remedios pero que no se atreve a poner en marcha…o si lo hace sólo los pone a medias. Y no se atreve por esa especie de vergüenza de los partidos de izquierda a actuar como verdaderos partidos de izquierda, es decir, con medidas de izquierda. Porque las medidas de izquierda están mal vistas en un continente que ha sido tradicionalmente de derechas o de ultra-derecha. Y nadie puede negar que lo haya sido. Por obligación o por devoción…pero somos un continente tradicionalmente de derechas. Y los partidos de izquierda cuando llegan al poder solo tienen en mente el evitar perder votos. Y en lo que política nacional se refiere no hay mejor ejemplo que la actuación del actual gobierno socialista con la Iglesia. En el periodo electoral existía un cara a cara permanente entre la Conferencia Episcopal y el PSOE, pero una vez que llegaron al poder ese cara a cara fue haciéndose cada vez más “light” hasta que ha llegado a la sumisión absoluta. Todo por no perder votos. Los mismos votos que les alzaron al poder. Pero no se dan cuenta que actuando con esta timidez pierden otros votos. Otros votos mucho más importantes: los de la gente de izquierdas. Y esa gente es la que de verdad da fuerza al partido y legitimidad al gobierno. Pero es evidente que uno se cansa de ver como el partido que vota se sume en la quietud y lo “políticamente correcto”.

Y si extrapolamos este escenario nacional al ámbito europeo vemos que las cosas no son muy diferentes. Sólo cuentan los votos. Al menos en el resto de Europa se puede decir que los partidos de izquierda son algo más “agresivos”…pero no mucho más. Y tal vez sean la solución a los problemas que ahora mismo inundan Europa…pero sin el voto de los ciudadanos poco pueden hacer.

Y no se puede asegurar que las soluciones a los problemas estén en la izquierda, evidentemente. Nadie tiene la receta mágica para todos y cada uno de los problemas que recorren el viejo continente. Pero lo que sí está claro es que la derecha tampoco las tiene. Es más, es la fuente de cada uno de nuestros problemas. Es la causa del recorte de nuestros derechos, de una crisis económica en auge, de un medio ambiente dañado (sólo por el beneficio económico empresarial)…No estoy hablando de temas lejanos a la ciudadanía. Estoy hablando de la Propuesta de la jornada laboral de 65 horas, estoy hablando del Telecoms Package que se vota hoy en el PE, de las medidas económicamente liberales (casi libertinas) que la derecha toma como bandera…

Tengo algo muy claro. La solución a esta crisis y a la mayoría de los problemas tanto nacionales como europeos no está en los parlamentos nacionales sino en el Parlamento Europeo, el único que aglutina el poder de mover la maquinaria necesaria para cambiar las cosas al nivel que ahora mismo se necesita. Y si la derecha no ha sido capaz de hacer mover esos engranajes sólo nos queda la opción de la izquierda. No perdemos nada por dar una oportunidad a los partidos de izquierda. Está en nuestras manos decidir…y la decisión se toma tan pronto como el 7 de Junio.

Europa no es de izquierdas

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA (El País 27/04/2009)

Un transbordador de la compañía Viking sale de Helsinki a las diez menos cuarto en dirección a Tallin. A la misma hora, un transbordador de una compañía estonia sale de Tallin en dirección inversa. Pero la pregunta no es, como en los cuadernos del colegio, a qué hora se cruzan, sino por qué, si los dos hacen el mismo trayecto y dan el mismo servicio a los pasajeros, uno va lleno y otro vacío. Respuesta correcta: el ferry finlandés no puede competir porque opera con trabajadores que cobran salarios finlandeses mientras que en el otro los trabajadores cobran salarios estonios.
¿Qué es lo que hace la compañía Viking? Crea una filial en Estonia, rematricula su transbordador Rosella bajo pabellón estonio, despide a sus empleados finlandeses y contrata a otros estonios por salarios más bajos. ¿Qué es lo que hacen los trabajadores finlandeses? Denunciar el caso ante la Federación Internacional de Sindicatos del Transporte e ir a la huelga para forzar a Viking a firmar un convenio colectivo que le obligue a mantener los salarios aunque contrate trabajadores estonios. La empresa acude al Tribunal de Justicia Europeo, con sede en Luxemburgo, y argumenta que las medidas de presión de la federación de sindicatos y la huelga suponen una coacción a la libertad de establecimiento. El tribunal, en su sentencia de diciembre de 2007, da la razón a la empresa argumentando que la presión sindical impide a Viking ejercer su legítimo derecho a establecerse en otro Estado miembro.

Golpe a los sindicatos

Esa sentencia se produce en paralelo a otras similares (Laval o Rüffert), que se refieren a hechos parecidos acaecidos en Suecia o Luxemburgo, y en las que la justicia europea ha venido dando la razón a las empresas. Al decir de la Confederación Europea de Sindicatos, estos pronunciamientos del tribunal reducen las posibilidades de los sindicatos de garantizar condiciones de empleo iguales para los trabajadores independientemente de su nacionalidad. Sumadas a directivas como la Bol-kenstein o las 65 horas son interpretadas por los sindicatos (y por gran parte de la sociedad) en términos de desarme forzoso de herramientas clave (como la negociación colectiva o el derecho de huelga) para asegurar los derechos de los trabajadores en una economía abierta y globalizada.
Todo ello apunta a un problema que merece la pena discutir en profundidad con motivo de las próximas elecciones europeas del 7 de junio: que Europa no es de izquierdas. Ni lo es estructuralmente, ya que la construcción europea tiene un evidente sesgo liberal, ni lo es coyunturalmente, porque la izquierda política está en minoría, y casi seguramente lo seguirá estando tras los comicios europeos, ya que la crisis no parece afectar a las perspectivas electorales de los partidos conservadores.

Desde los años ochenta, las políticas liberalizadoras y de mercado han avanzado imparablemente por la senda de la mayoría cualificada mientras que las políticas correctoras de mercado o de carácter redistributivo o bien han estado explícitamente excluidas de la construcción europea o bien han avanzado al paso de tortuga marcado por la unanimidad, el mínimo común denominador y las idiosincrasias nacionales. Además, la última ampliación ha reforzado esta tendencia de tal manera que la Europa social es hoy poco más que un eslogan.
La solución no está, sin embargo, en transferir el Estado de bien-estar al ámbito europeo (las encuestas dicen que los europeos quieren que las prestaciones sociales se mantengan en el ámbito nacional), sino en pensar conjuntamente de qué forma pueden las políticas europeas compensar a aquellos mismos que perjudican. Obviamente, esto no va a ocurrir vía el presupuesto europeo: con el 1% del PIB europeo a su disposición (y bajando), Europa apenas alcanza a compensar a los agricultores y a las regiones más pobres. Pero el poder de Europa no está en sus presupuestos, sino en su capacidad de elaborar leyes, leyes que priman sobre el derecho nacional y que tienen efecto directo sin necesidad de ser traspuestas al ámbito nacional, leyes que pueden proteger a los trabajadores, a los consumidores, a los ciudadanos o al medio ambiente.
Es por esa razón que el Parlamento Europeo es tan importante y, también, la razón por la que las elecciones europeas importan tanto. En la actualidad, y, más aún, si finalmente se aprueba el Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo tendrá la última palabra a la hora de aprobar legislación, pudiendo rechazar o enmendar la legislación que proponga la Comisión o los Estados miembros, legislación que afecta muy profundamente las vidas de los ciudadanos. Hay veces que Europa parece estar muy lejos, otras veces está aquí mismo, aunque más a la derecha de lo que nos gustaría.